Entrevista con… Cerati

Todo el peo comenzó en 1997. La primera vez que me consigo en persona a Cerati, el bicho estaba en Caracas lanzándose una arepa en Chacaíto. Y era burda de tarde, plena madrugada. Yo venía saliendo de una discoteca, y los panas con los que andaba se pararon a comer en una famosa arepera al comienzo de la avenida principal de Las Mercedes, porque y que las arepas ahí eran arrechísimas. Sí lo eran, eran unas vergas que no te podías ni meter a la boca if you know what I mean así que, más prendío que tabaco e’ brujo, pido una reina pepiada y me siento en la mesa mientras me preparan la vaina. Mis panas estaban en el baño, creo que vomitando.

El hecho es que en la mesa que estaba justo al lado mío, había un carajo que yo obviamente no había ni volteado a ver. Al parecer yo estaba cantando que si “Barbie Girl” de Aqua o alguna canción de Eurodance que estaban tan de moda en esos años, porque el panita se volteó y me dijo con un acento raro: “Sho detesto esa canceón“. Me volteo yo y le dije algo, aunque no recuerdo qué fue, solo recuerdo que el carajo se echó a reir. El bicho me parecía full conocido. Yo y que: “¿DE DÓNDE CONOZCO A ESTE WEBÓN?” hasta que di con él… “¿Cerati?

Cerati se voltea, todavía masticando la arepa de carne mechada con queso amarillo, y me saluda. Yo le pregunto que qué hacía ahí, y me dice que estaba en medio de la última gira y que esa noche tenía el concierto en el estacionamiento del Poliedro. Yo le digo casi llorando que no había podido conseguir entradas porque se habían agotado, y le dije que le estaba preguntando que qué hacía en ESA arepera en plena madrugada. Me dice que esa era su arepera favorita en Caracas, porque Las Mercedes le gustaba mucho y le quedaba cerca de donde se hospedaba, aparte que las arepas eran buenísimas.

Me traen mi arepa, la cual agarro y me siento en su mesa, mis amigos nada que aparecían pero yo no le paré bolas a eso. Me contó que el día anterior lo habían llevado a una playa en Morrocoy y todos se la habían tripeado muchísimo y que hasta grabaron un poco durante su estadía en la playa. Me contó que ese día habían tenido la prueba de sonido para el concierto y que todo iba de maravilla y pues que estaba burda de emocionado. Yo le repito que no había conseguido entradas, ni yo ni mis amigos, y que ese día del concierto nos pretendíamos llegar al Poliedro y quedarnos afuera para aunque sea escuchar el concierto a lo lejos.

El bicho agarró y nos dijo que no nos preocupáramos, que él nos conseguía unos tickets. En ese momento, se escucha un rebullicio en torno al baño, y unos gritos de alguien arrecho. Era un mesonero formándole un peo a unos carajos que iban saliendo del baño, con la cara mojada pero con aquella mirada de dormido, de que se habían quedado dormidos vomitando. Sí, eran mis panas. Cerati vio todo eso y como yo dije que esos eran mis amigos, el carajo se cagó de la risa… los únicos en la arepera éramos nosotros. Total que, mis amigos se unieron a la mesa y pidieron una jarra de agua y sus arepas. Comenzaron a hablar con Gustavito, apenados pero emocionados. Luego de un rato, Cerati agarró su celular y marcó un número, y en unos 20 minutos había una camioneta esperando… Él nos llevó hasta allá, y nos dio unos pases All Access para todos nosotros. Mis amigos estaban casi chillando de la emoción, por haber conocido a Cerati y por conseguir entradas.

Cerati antes de irse, nos dice que nos llegáramos ese día al hotel, para que conociéramos a la banda y para que nos fuésemos con ellos al concierto. La mandíbula nos llegó a Australia. Nos dolió un pelo cuando pasó por el núcleo de la Tierra pero aún así seguimos boquiabiertos. Este carajo era demasiado pana, no lo podía creer. Naweboná, le dijimos de todo, que lo amábamos, que era un Dios y demás. Él sonrío y nos dijo que nos esperaba. La camioneta arrancó y se fue pal’ coño y nosotros seguíamos sin poderlo creer. Una vaina INCREÍBLE. Salimos de la arepera y nos fuimos a la casa de uno de ellos a “dormir”. Mentira, no podíamos dormir de la emoción. Las horas se pasaron súper lentas.

Llegó el momento y nos fuimos que si corriendo al hotel, no me acuerdo cuál era porque no manejé y aparte entramos casi que corriendo. De vaina no nos dejan subir, si no es porque el chofer de la camioneta que se había llevado a Cerati en la madrugada pasó por el lobby y nos reconoció. Subimos a la habitación, y allí estaban… Gustavo, Zeta, Charly y hasta Tweety, jodiendo, viendo televisión y comiendo. Entramos y Gustavo nos sonríe y dice a los demás: “Estos son los shicos de los que les hablé asher”. El ambiente era increíble, echamos vaina con ellos, nos caímos a curda, comimos con ellos y los vimos prepararse para el concierto. En una de esas, me le acerqué a Gustavo y comencé a hablar con él:

AR: Todavía no me creo todo esto que ha sucedido, me parece arrechísimo marico… Poderte conocer, hablarte, qué arrecho…

GC: Ché, tranquilo, ni que fuese un Dios viteh.

AR: ¡Pero sí lo eres!

GC: ¡Qué va!

AR: En serio… eres una inspiración para millones. Y eres tan… depinga. ¿Sabes? No eres ególatra ni nada, eres tan pana como cualquiera de nosotros.

GC: De eso se trata ché. Saber compartir con la gente. Si no fuese por ustédes, no estaríamos acá viteh.

AR: Por eso las “gracias totales” ¿no?

GC: Por eso las “gracias totales” 🙂

AR: ¿Te puedo hacer una pregunta?

GC: Claro boludo, las que quieras.

AR: ¿Por qué Soda se separa? Digo, si me puedes decir…

GC: Si quieres la verdad, es porque estamos mamados.

AR: ¿Mamados de qué? ¿Del éxito? JAJAJAJ

GC: Entre nosotros… Las giras pueden ser muy estresantes, y sha hemos tenido muchos roces y para no terminar peor y odiándonos, preferimos dejarlo todo así. Además que cada uno quiere seguir con proshectos individuales. Sho por lo menos, quiero sacar discos míos, tengo mucho material que quiero grabar.

AR: ¿Y ese material no puede ser grabado como Soda?

GC: Nah, la verdad es que me he vuelto muy receloso con mis letras, a éstas les quiero imprimir mi esencia. Que suene a mí, no a Soda. De hecho ando interesado ahorita en la electrónica, aunque no en esa que suena tanto ahorita.

AR: Entiendo, entiendo. Bueno marico, te deseo lo mejor, seguro vas a sacar una mierda arrechísima. Ya quiero escucharlo y todo jaja.

GC: Eres todo un boludo Abner, qué dicha haberte conocido ché.

AR: ¿QUÉEEE? Basta marico, que lloro aquí mismo. NAWEBONÁ DE HONOR QUE ME HAYAS DICHO ESO.

GC: Vos sos un loco, viteh. ¿Tenés una monedita pa’ un hermano, viteh?

AR: ¿Ah? No entendí una verga jajajaja

*ambos nos reímos*

AR: Marico, qué ladilla, yo quisiera escribir así bien arrecho como tú. Escribes unas letras que pfff, en toda la madre, ¿cómo coño le haces?

GC: Ché, no lo sé, nací con eso. La verdad es que me salen solas. Es cuestión que te pongas a escribir. Que tomes el computador y te desahogues ashí.

AR: Tengo que intentarlo… Me han pasado un poco de vainas bien arrechas con un poco de artistas y sería fino contar la vaina.

GC: Algo así me medio contaste con Michael Jackson ¿no? déjame tu número y charlamos, porque creo que ya nos tenemos que ir.

Mi cara de asombro fue tanta que el mismo Cerati se acercó con una sonrisa y me abrazó… en ese momento entró alguien a la habitación y le avisó a todos que debían bajar ya, para ir al concierto. Nos preparamos todos y bajamos juntos. Todos hablando, jodiendo y compartiendo. Nos metimos en la van y nos fuimos al Poliedro. Llegamos allá, y nos fuimos a los camerinos donde seguimos bebiendo y eso. Luego salimos con ellos cuando ya iba a comenzar el concierto. Vimos juntos el toque de Zapato 3 y después el de Aterciopelados. Lo vimos todo desde uno de los lados de la tarima, fue impresionante. Terminamos de ver el concierto, y cuando salieron la misma banda nos buscó, ya éramos como uña y mugre, celebramos el éxito del concierto y hasta nos devolvimos al hotel donde ellos nos pagaron una habitación.

Recuerdo que a raíz de eso, quedé en contacto con Gustavo. Fueron pasando los años y nosotros seguíamos hablando que si por correo electrónico y a veces hasta por llamada. Lo visité varias veces en Buenos Aires y llegué a escuchar antes que cualquier otra persona varias de sus canciones, que luego se convertirían en éxitos. Nuestra amistad era envidiable. Cuando me contó que estaba en conversaciones con Zeta y Charly para hacer una gira de nuevo, me pareció la mejor idea del milenio. Él me hizo llegar una entrada para el concierto en Caracas del 2007, 10 años después de aquella última gira. El concierto por supuesto fue magnífico, fue apoteósico, fue todo lo bueno del mundo en un solo lugar. Una mierda hiper arrechísima.

Luego de eso, tuve chance de salir a rumbear con él, que no es que qué bruto uff que rumbón, pero nos bajamos unas botellas y eso y nos controlamos par de culos. Luego de la vaina, terminamos en la misma arepera de hacía 10 años, ahí en Chacaíto, plena madrugada, casi amaneciendo, con las mismas arepas. Estábamos hablando y de repente llegan unos carajos y entran a la arepera y ambos sacan sendo hierro y encañonan al tipo de la caja. El otro, se acerca a donde estamos nosotros y nos pide celular y cartera. “COÑOELAMADRE, Y TANTO QUE PARÍ PA’ COMPRAME ESTA MIERDA DE CELULAR” era lo que pensaba yo.

Gustavo tranquilo, saca su celular lentamente y la cartera, y le dice que va a sacar solo sus documentos porque es extranjero. El mamawebo malandro se le queda viendo con cara de que lo ha visto en otra parte, y el otro webon, desde la caja, lo reconoce: “¡MARICO, ESE ES CERATI! ¡ESTAMOS PEGANDOLE UN QUIETO A CERATI!” con una voz entre emocionada y sorprendida. Cerati medio sonrió y siguió sacando sus documentos y dejó la cartera sobre la mesa. El tipo que estaba en la caja se vino a la mesa y guardándose la pistola, sacó una servilleta le pidió un autógrafo. Él agarró la servilleta y se sacó un bolígrafo del bolsillo, y el otro carajo, que ya había dejado de apuntarnos, estaba sonriendo esperando para pedir su autógrafo también.

El malandro que había reconocido a Cerati, le pidió disculpas y le dijo que ya no nos iban a robar, ni a nosotros ni al restaurant. En ese momento, el carajo de la caja soltó un suspiro de alivio que hizo que los dos coñosdemadres malandros se cagaran de la risa. Los muy hijos-de-puta, no se dieron cuenta de lo incómodo de la vaina (o decidieron no pararle bolas) y hasta tuvieron el tupé de sentarse con nosotros a comer. Pero Cerati tranquilo, como si la vaina fuese normal, más bien hasta hizo un comentario cómico de que “esto solo pasa en Venezuela“.

Luego de ese día, seguimos en contacto y una vez más nos volvimos a encontrar cuando vino a su concierto en 2010. Seguíamos siendo panitas y me dijo por Whatsapp cuándo llegaba y todo eso. Nos encontramos antes, fuimos al hotel, aunque él ya cuando eso no estaba casi bebiendo. Estuve hablando con varios de los chicos de su staff hasta que llegó el momento del inicio del concierto. Arrechísima la vaina, todo el mundo salió que si anonadado de la Simón. Yo me tuve que retirar apenas terminó el concierto, así que me devolví al camerino a felicitarlo y a despedirme. Se estaba comiendo una arepa con carne mechada y aguacate y de paso un toddy. “Senda bomba” le dije, jodiendo. Lo abracé y me fui de la vaina, como pude, porque típico, fue un mega peo para salir.

Me lanzo a Maracay de una vez, con el CD de Ahí Vamos a toda mecha, iba feliz y contento, cantando las canciones de mi amichi Cerati, sin estar pendiente del celular no es sino cuando llego a mi casa, cuando todavía vivía allá, que me entero del ACV que le había dado y que se lo habían llevado al CMD La Trinidad por twitter. Intento llamar a los chicos del staff pero ninguno contestaba. La gente se hacía eco de rumores tipo que le había dado la vaina por andar metiéndose coca y vaina, pero solo yo sabía la verdad: que en realidad fue la arepa coñoemadre esa con carne mechada y aguacate más el toddy. Fui a visitarlo al Centro Médico días después, pero solo dejaban pasar a familia directa.

Triste que te nos fuiste Maestro, ojalá y estés tocando en el cielo frente a infinitas almas, tal y como lo hiciste acá.

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