La Vida Boheme azota con su lucha

La Vida Boheme estrenó su tercera placa discográfica, titulada “La Lucha“, cerrando así una trilogía comenzada en el 2010 con su primogénito “Nuestra“.

La banda caraqueña develó este viernes 24 de marzo, en horas de la madrugada, su esperado tercer álbum que lleva por nombre “La Lucha“, cerrando un ciclo de 3 discos comenzado con “Nuestra” en el 2010 y continuado por “Será” en el 2013. Con “La Lucha“, el grupo se adentra aún más en una dirección exploratoria y nutrida de sonidos: indie a ratos, mucho ambient, mucha secuencia.

Atrás quedaron los años de “Huxley” y “El Zar”, no no, La Vida Boheme creció y dejaron la pintura de un lado, fue bonito mientras duró. La evolución musical los ha llevado por pasos insospechados, probablemente ninguno de ellos esperaba alcanzar tal identidad musical y eso es algo que destaco en las bandas que lo logran, aún si no me gusta como tal el sonido. La música, como arte en sí, es totalmente subjetivo. Tú tienes tu opinión, yo tengo la mía y ambas son válidas: simplemente nos encontramos en el medio para comunicar ambas.

La Vida Boheme muestra un esfuerzo increíble al trabajar detalles que para muchos pasan desapercibidos. La calidad de tus interpretaciones ha sido mejorada a tal punto de evolucionar de una banda a un ensamble completo. Por eso mencionaba en el párrafo anterior, el desprendimiento de la dinámica de guitarras-bajo-batería y la bienvenida a un sonido mucho más trabajado y complejo. Esa complejidad en su sonido, hace que se separe en dos la otrora masa compacta de fanáticos: o amas el nuevo sonido, o lo odias, no hay medias tintas.

Y es que La Vida Boheme nunca se ha caracterizado por ser “gris“. Esa complejidad que cito, comenzó a verse en “Será“, su álbum anterior. Distando de la crítica social que se vislumbraba en el mencionado disco, con “La Lucha” nos damos de bruces con letras más poéticas que buscan expresar lo que sea con las que las relaciones. Subjetivismo en su máxima expresión. No se trata conceptual como podría ser “Será“, ni de una ópera prima al estilo de “Nuestra“, “La Lucha” se asume con estilo propio a la sazón de sus predecesores pero sin asemejarse a ninguno.

En líneas generales, es un disco con un sonido bastante lineal. ¿En qué sentido? Se nota una adhesión total de sonidos de principio a fin. No hay sorpresas como las que nos ofrecía “Será” con canciones como “La Sangre Y El Eco” y “La Vida Mejor“. “La Lucha” muestra un crecimiento y madurez musical excepcional aunque sea disonante para muchos, yo incluyéndome. ¿Recuerdas lo de la subjetividad?

Lo bueno:

Un abanico de ritmos, todos jugando alegremente entre sí. Imaginen una piscina donde el indie, el ambient, elementos del dance pop, del post punk, sonidos tropicales y la poesía jueguen, rían y convivan apasionadamente. Eso es “La Lucha“.

Lo malo:

De nuevo la subjetividad: o lo amas o lo odias. Lo escuché la primera vez, lo odié. La segunda, comenzó a gustarme pero a la segunda mitad volvió a perderme. Y así sucesivamente. Sí merece ser escuchado varias veces, sí, pero en mi caso particular no termina de enamorarme. Me quedo con “Será“, a pesar del amor incondicional que le juré a “Nuestra“.

Lo feo:

Henry. En ocasiones su voz suena sin entrenamiento musical, suena a “así canto, así me quedé”. El único punto, musicalmente hablando, donde NO se nota evolución alguna, es en la voz de su vocalista. Aunque la pulitura en la mezcla haga magia, si no hay trabajo vocal de peso, se va a notar en el producto final.

 

¿Qué opinas tú de “La Lucha”?

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