Paix Festival: Un respiro con nota musical.

La energía del Paix Festival hizo vibrar a la plaza Alfredo Sadel, de Las Mercedes, desde el 31 de agosto hasta el 2 de septiembre. La música permitió conectar a la identidad venezolana con palabras como: equipo, profesionalismo, experiencia, disfrute, seguridad, convivencia y calidad.

Detrás de cámaras la encargada de la producción corría de un lado para otro, el señor de limpieza procuraba que todo estuviera aseado, el técnico de sonido hacía vibrar cada sonoridad, el expositor gastronómico preparaba suculentos platillos, el taxista atendía cualquier llamado y el músico esperaba su turno para deleitarnos con su arte.

Estas imágenes recrean lo que se vivió durante todo momento tras bastidores del Paix Fest, el festival más ambicioso del último año en Venezuela, porque el espectáculo no sólo ocurre ante las cámaras, sino que se vive minuto a minuto cuando se organiza un evento de esa magnitud. Y es que, en medio de la complejidad de la situación venezolana, los organizadores de este festival (ECOEM, Arepa Music, JAC y Capitolio) apuestan por un país que conecte nuestra identidad con palabras como: equipo, profesionalismo, experiencia, disfrute, seguridad, convivencia y calidad.

Equipo de Arepa Music instalando stant

¡Y lo lograron! En la Plaza Alfredo Sadel de Las Mercedes, desde el viernes 31 de agosto hasta el domingo 2 se septiembre de este año, se dio un cuantioso despliegue técnico que incluyó a profesionales de todas las áreas, y se concibió un festival que fusionó música, gastronomía y emprendimientos tecnológicos.

Día 1

El primer día del festival o, como fue nombrado por sus organizadores, el “pre-despacho Paix” comenzó a partir de las 4:00 de la tarde con un sol avasallante del que los asistentes buscaban refugiarse para empezar a degustar las opciones gastronómicas del evento. Sobre las 5:30 p.m. sonaron las primeras notas musicales: GOE, un músico oriundo de La Isla de Margarita con marcadas influencias de otras bandas venezolanas del género pop-rock. Luego entró en escena Lolita de Sola, una voz sutilísima enmarcada en una armonía llena de misticismo, lo que deja ver un estilo prometedor que apenas se esboza en su primer disco, “Cattleya” en honor a la orquídea venezolana, que será lanzado el 14 de septiembre.

Goe
Goe
Lolita de Sola
Lolita de Sola
Cerveza Lauten

Al caer la noche ya estaba montada Gran Radio Riviera, ganadores del Festival Intercolegial de Nuevas Bandas en 2013, quienes fueron los primeros en ser aclamados por la audiencia que coreaba “¡Otra, otra!” y ellos, quienes cerrarían con su tema “Victoria” (y un ligero homenaje al grupo Aditus por sus títulos en común), incluyeron “Amar así”, aunque antes la habían sacado de su repertorio por cuestiones de tiempo. Todo para complacer a su público.

Gran Radio Rivera
Gran Radio Rivera

El primer día del festival cerró con Ventetú, una banda de covers que deleitó a los espectadores con un recorrido de éxitos de gran cantidad de géneros. Sus versiones gustaron tanto que los asistentes pidieron más.

Ventetú
Ventetú

Día 2

A las 3:30 p.m. empezó la música en el sábado Paix, a cargo del pop, funk y rock de Tripland, banda nominada a los premios Pepsi Music por su tema “Regresa hoy”.

Tripland
Tripland

Posteriormente la Sadel se estremeció ante el ambiente que creó el genio del Beatbox: Jhoabeat, quien comenzó con sonidos que evocan naturaleza: silbidos de pájaros, ráfagas de viento, murmullos y un beat que fueron parte de un loop perfecto, creando así una imagen que se convertía en música y marcaba el inicio de una presentación increíble, en la que también tuvo oportunidad de presentar su proyecto “Chirakasound”, junto a su compañera musical y de vida: Giselle Brito, una voz suave y sensual que contrasta con el estruendo de la base que impone el beatboxer.

Jhoabeat
Giselle Brito

Al llegar el ocaso de este día del festival apareció la banda que, en mi opinión, fue la gran sorpresa de Paix: La provisional. Un concepto ingenioso, cuidado y muy bien representado a través de la música y el contexto de la presentación. Al comenzar se escucharon sonidos electrónicos, casi siderales, y seguidamente sonó la majestuosidad de orquesta de música latina. Incluso, cuando la melodía evocaba lo latino, la base viajaba en el espacio y nos presentaba ritmos de Drum & Bass. Su combinación fue impresionante: El match inimaginable resultó ser perfecto ¡Y nos lo advirtieron! ¡Venían del espacio y estábamos en la estación Caracas! El público expectante pidió otra, con énfasis, y entre la duda La Provisional no tocó más ¡Esperamos un concierto de ellos muy pronto!

La provisional
La provisional

Ya con más de mil personas en la plaza, se le dio la bienvenida al compositor y vibrafonista venezolano Alfredo Naranjo y su guajeo. Los asistentes bailaron y disfrutaron al ritmo del son y la salsa. Incluso Danel, baterista de Desorden Público, se mezcló entre la audiencia y bailó al ritmo de la salsa.

Alfredo Naranjo y su guajeo
Alfredo Naranjo y su guajeo

Un momento que vale la pena mencionar de lo sucedido entre conciertos es la presentación de Ditto Music Venezuela. Jairam Navas y Lorenzo Martinez (quien animó los 3 días de festival) presentaron a William Patiño, representante de Ditto Music Colombia, quien anunció que la empresa, con presencia en 22 países, ya está en Venezuela. Esta compañía de distribución de música en línea, nacida en el Reino Unido, trabaja de la mano con artistas independientes y sellos discográficos. Además, se anunció que Desorden Público será la primera banda venezolana en ser artista Ditto.

William Patiño

Y fue Desorden Público la agrupación encargada de cerrar la segunda jornada del festival, en el cual La banda ska de Venezuela celebró sus 33 años de carrera artística. Los espectadores enloquecieron con el grito del vocalista, Horacio Blanco: “¿A quién le gusta el desorden?”. La euforia era tal que, cuando la orquesta empezó a tocar, alguien entre los oyentes empezó a lanzar billetes de 100 Bs. F como papelillo, una forma no convencional pero válida de consumir los billetes que ya perdieron vigencia.  Además, apenas unos minutos después de que el grupo se montara en tarima, entre los presentes se comenzó a ver un pogo, o una “olla”, dicho a lo venezolano.

Hubo varios llamados a la consciencia ciudadana en medio del concierto de Desorden Público. Horacio Blanco invitó a Willy Mckey al escenario y este ofreció palabras contundentes: “¡La nostalgia es una trampa! No queremos el país que teníamos porque después del país que teníamos viene el país que tenemos ¡Queremos el país que merecemos!” y seguidamente la banda rompió a tocar su tema “Combate”. Luego, entre un poco de calma, Horacio resaltó que “lo maravilloso de este momento complejo, complejísimo, es que estamos convirtiendo a nuestro país en una marca global” y de inmediato comenzó a sonar “los que se quedan, los que se van” una canción con la cual más de un venezolano ha de sentirse identificado.

Posteriormente volvió a escucharse el ska que forma “ollas” en conciertos, “música de fiesta” y “allá cayó” también retumbaron en los oídos de todos, y… ¡Sorpresa! Jhoabeat se montó en la tarima para combinar un poco de su beatbox con la energía de Desorden, para que luego Mckey entrara de nuevo a corear la consigna “nadie puede quitarnos la libertad”. Fue así como Desorden intentó retirarse, pero el público aclamó otra, y así la banda volvió, revivió sus clásicos del primer disco de 33 años de carrera e hizo disfrutar a la gente hasta el cansancio.

Este homenaje a su primer disco comenzó con “mal aliento” y luego Danel se apoderó del micrófono para regalarnos “zapatos resbalozos”. Hacia el final ocurrió el momento álgido de la noche: Caplis, bajista de la agrupación, protagonizó la nota política de la velada, ya que se pronunció enfáticamente en contra del ‘carnet de la patria’, que se le intenta imponer a los venezolanos, y denunció que “el único documento que necesitamos es la cédula, todos somos venezolanos, (…), le piden socialismo al pueblo y andan con 30 mil escoltas”, seguidamente Horacio pidió al público mostrar su dedo medio y así comenzó “Políticos paralíticos”.

A continuación, las personas empezaron a corear “¡Tiembla, tiembla!” y la banda obedeció. Para terminar, Horacio pidió que el público en masa hiciera el símbolo del Paix Fest, una equis formada con los dos antebrazos marcó el inicio del fin de la jornada que terminaría con una plaza a lleno total y un público enardecido que alzaba sus manos arriba.

Día 3

La banda “Temperados Jazz” abrió la última jornada del evento con su música instrumental. Seguidos por Adicorock con su autodenominado “Reaggueflow”. El grupo musical versionó algunos temas como “La que me gusta” de los amigos invisibles, y además interpretó algunos temas propios. Lo más resaltante de esta presentación fueron las 10 chicas del público que se montaron en tarima a bailar mientras sonaba “High” de Rawayana.

Temperados Jazz
Temperados Jazz

Luego la tarima de la Sadel estuvo a cargo de La Séptima Bohemia. Un conjunto de salsa que puso a bailar a más de uno al estilo de salsa casino, lo que marcó la diferencia con respecto a las agrupaciones anteriores de ese día. La Séptima Bohemia y el guajeo de Alfredo Naranjo (el día anterior) dieron paso a la pista de baile entre los asistentes.

Adicorock
Adicorock
Adicorock

Aunque las grandes expectativas del último día del festival estaban puestas en Aditus, A lo Flamenko fue la grata sorpresa del día 3. Las versiones de sus canciones en ritmos flamencos le dieron una vibra explosiva al festival, incluso sus canciones originales fueron muy bien aceptadas, pero el clímax del espectáculo se dio cuando La polaca, una bailaora flamenca, se subió en tarima y encantó a todos con su danza majestuosa. Muy buena presentación.

Y finalmente, Aditus se apoderó de la escena y entonó sus temas más populares. Unas dos o tres canciones después de que se montaran en tarima, la gente empezó a cantar “Eh, io, oo ¡Victoria!” pero el grupo se resistió a tocarla sin antes interpretar “Tiempo (cada minuto, cada hora)”, “No te vayas ahora” y “Algo eléctrico” canciones que los presentes cantaron a todo pulmón hasta que finalmente cantaron “Victoria”. La agrupación se despidió y el público de inmediato pidió otra. Aditus salió de nuevo y finalizó su repertorio con “No te pueden apagar”, lo que marcó el cierre de un festival que enamoró a la ciudad de Caracas.

Iniciativas como el Paix Festival nos permiten tener una mirada al país en el que queremos vivir, un país en el que nos conectamos con nuestra identidad a través de valores fundamentales y, lo mejor, disfrutando de lo que hacemos.

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