Suena Caracas 2016: Música hambrienta y moribunda

Pal’ Toque no se caracteriza por ser un medio ligado a la política. En nuestras páginas no se encuentran artículos de opinión, o editoriales enfocados a analizar el día a día de nuestro país. Lo que sí nos atañe es la música, la expresión social de la cultura en todas sus vertientes. Aunque en el país en que vivimos, y aunque no lo queramos, la política se liga con todo.

Eso lo sabemos pues no es un fenómeno nuevo. Y por supuesto, tratamos de que no afecte nuestro rendimiento, de no decaer, de seguir adelante y apoyar todos esos esfuerzos por esparcir tal cultura que a diario se observan en cualquier rincón del país. Sin embargo, hay algunas ocasiones en que no podemos «hacernos de la vista gorda». Citando al gran Dante Alighieri: “Los lugares más oscuros del infierno están reservados para aquellos que mantienen su neutralidad en épocas de crisis moral.

La situación actual del país no es desconocida para nadie. La vivimos, la respiramos, nos embarga a cada segundo sea que vivamos en Caracas como en Delta Amacuro. Tampoco es secreto que en el interior es donde peor se vive este embrollo. De manera que hay veces en que alguien debe pararse y decir: “Un momento, esto no es así”. Una de esas veces llegó esta semana.

Con bombos y platillos, el Gobierno Central anuncia la tercera edición del festival Suena Caracas en un momento que podría definirse como la mayor encrucijada social y moral que se ha vivido en esta tierra. Y eso sin tocar el tema económico ni algún otro factor determinante y por ende, sensible. Un festival de grandísima envergadura que contará con asombroso despliegue de artistas internacionales, así como nacionales.

La cultura nunca debe pasar desapercibida, bajo ningún concepto. Deshacerse de ella, es volver a tiempos primitivos y oscuros. La cultura es parte de nuestra evolución, una huella imborrable que dejamos a nuestro paso en este planeta y sus alrededores. Incluso, es una necesidad. Claro que sí, y diverge en muchos casos para cada quien. Para algunos, la música es tan necesario como el oxígeno, para otros es la pintura, otro grupo preferirá la fotografía y así sucesivamente.

Sin embargo, en este preciso instante, muchos de nuestros hermanos mueren a manos del hampa, mueren por falta de medicinas, mueren de hambre. Este servidor incluso, come una vez al día para alargar las raciones. Entonces, que en este momento, me quieran vender la idea de que en el país todo está bien y no pasa nada con la realización de un festival de música gigantesco me parece la cúspide de la socarronería.

En Pal’ Toque nos oponemos de manera vehemente a la realización de este festival. Y la razón está en la calle, en el amigo que cada día vemos más delgado, en nuestros abuelos con mayores y peores achaques, en la cantidad de posts que leemos de nuestros allegados manifestando que los robaron, en ese ser querido que perdimos gracias a no poder conseguir una medicina que debía estar en una farmacia y así tantas razones que pueden venir a la mente. La cultura es importante, sí, pero también importa que estés vivo y sano para disfrutarla.

¿De qué nos sirve este festival?

Piensen en la utilidad que se le podría dar a los 2 millones de dólares (aproximadamente) que, según algunos medios especializados, costará la realización de tal evento. Piensen en las razones antes mencionadas, calculen, lo que necesiten. No parece nada justo, que con la crisis hospitalaria tan grave que padecemos, tengamos que suturarnos con la música de Tito Rojas. Que con las colas kilométricas que muchos deben hacer para conseguir uno que otro alimento de la cesta básica, haya que conformarse con las canciones de Farruko.

¿Se dieron cuenta que no he tocado temas como la educación? Y su importancia es implícita. ¿Qué problemas se pudiesen resolver con esa plata? ¿Pagarles a profesores y maestros? ¿Reparar algunas escuelas en franco deterioro? Son tantas cosas, tantas opciones. Todo esto, no hace sino tener en consideración otros puntos. Todos hemos visto el despliegue, a veces excesivo, de seguridad en las marchas de cualquier bando político. Al ver la cantidad de efectivos en escena, uno no puede dejar de preguntarse: “¿Y dónde están cuando me roban?

No podemos ignorar la hipocresía y el egoísmo. Alguien debe pararse de frente y decir basta. Todos necesitamos diversión y esparcimiento, pero no que nos tapen el hambre con música. Que nos quieran engañar con cultura. La bajeza de esconderse tras la música, de inyectarle el veneno de la politiquería absurda es de los más viles crímenes. Hay mejores formas de hacer las cosas, más efectivas de culturizar a la población.

Pal’ Toque no solo es nuestro equipo, Pal’ Toque también eres tú, quien nos lee. Tú eres el verdadero protagonista de todas estas páginas, de todas las fotos y reseñas. Y somos conscientes de que no vives de pan y circo.

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