María y los Templos abrió una nueva etapa en su camino creativo con el lanzamiento de «Fiebre», su segundo disco de estudio. El cuarteto chileno apuesta aquí por un sonido más frontal, con guitarras tensas, pulsión rítmica y una narrativa que convierte la distopía, la rabia y la resistencia en el centro de su universo artístico.
Después del impulso que dejó su debut La Prenda en 2023, la banda regresa con un trabajo que expande su lenguaje hacia terrenos donde conviven el rock, el folclore y una escritura más explícita. El resultado es un álbum que no se conforma con repetir fórmulas, sino que busca empujar su identidad hacia una zona más arriesgada y visceral.
Un disco que convierte la incomodidad en discurso
En Fiebre, María y los Templos desarrolla canciones atravesadas por imágenes del porvenir, tensiones afectivas y preguntas sobre el cuerpo, la violencia y la posibilidad de lo colectivo. La propuesta toma impulso en referencias musicales y cinematográficas diversas, pero encuentra una voz propia en la manera en que transforma esas influencias en canciones de alto voltaje emocional.
La banda presenta este lanzamiento como una obra donde el crecimiento también pasa por el riesgo. La crudeza del álbum no aparece solo en el sonido, sino también en su mirada: hay ironía, duelo, deseo, fragilidad y una voluntad clara de llevar sus ideas hasta el límite.
Colaboraciones y nuevos matices sonoros
Uno de los rasgos más llamativos del disco es la amplitud de colaboraciones. En el recorrido aparecen nombres como Pancho Sazo, Javiera Electra, la flautista Trinidad Jiménez y Trío Esmeralda, además de músicos de la escena valdiviana que aportan nuevas texturas a varias piezas del repertorio.
Estas participaciones no funcionan como un simple adorno, sino como una extensión del mundo que la agrupación quiere construir. Cada intervención ayuda a ensanchar el carácter del disco y a reforzar su dimensión coral, algo que se siente especialmente en los pasajes donde la banda combina aspereza, melodía y dramatismo.
El lanzamiento de «Fiebre» también se prepara para el escenario

El nuevo álbum tendrá presentación en vivo el 27 de agosto de 2026 en Club Subterráneo, en Santiago. Según la información compartida por el entorno del grupo, el concierto será planteado como una experiencia multidisciplinaria y marcará el inicio de una nueva serie de presentaciones durante este año.
Ese cruce entre disco y puesta en escena parece clave para entender el momento actual de María y los Templos. Fiebre no solo aparece como una colección de canciones, sino como una obra pensada para desplegarse en distintos formatos, con una identidad visual y conceptual que acompaña su intensidad musical.
Un paso firme dentro del indie chileno
Con este estreno, María y los Templos refuerza su lugar dentro de la música alternativa chilena. Fiebre muestra a una banda más madura, decidida a empujar su lenguaje hacia territorios incómodos sin perder sensibilidad ni ambición artística.
En tiempos donde muchos lanzamientos se consumen con rapidez, el disco propone lo contrario: detenerse, entrar en su imaginario y dejar que sus canciones crezcan con cada escucha. Esa es, justamente, una de sus mayores fortalezas.

















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